Dajabón, RD.– La reciente designación de una nueva contratista para culminar la ampliación del centro educativo Madre Gertrudis Castañer (Fe y Alegría) abre un capítulo que merece ser examinado con lupa. La Dirección de Infraestructura Escolar asegura que en seis meses la obra estará lista, pero la comunidad se pregunta: ¿qué ocurrió con los contratistas anteriores y con los recursos ya entregados?
La historia no es nueva. Centros como la Escuela Barrio Norte y la Escuela Especial han sido testigos de retrasos, promesas incumplidas y procesos que parecen diluirse en el tiempo. El ingeniero Junior Almonte y otros nombres vinculados a proyectos inconclusos generan dudas legítimas: ¿se emprendió un vuelo sin regreso con el dinero destinado a la educación, o seguimos disfrazando los atropellos con colores invisibles?
La directora del centro, Sor Amparo, agradeció la visita y la información ofrecida, destacando el impacto positivo que tendría la obra en la comunidad educativa. Sin embargo, la gratitud no borra la necesidad de respuestas claras y de una rendición de cuentas que garantice que cada peso invertido se traduzca en aulas dignas y oportunidades reales para los estudiantes.
La transparencia no se proclama, se demuestra. Jugar con la infraestructura escolar es jugar con la vida de la nación. La comunidad de Dajabón exige hechos, no discursos, porque la educación no puede seguir siendo rehén de la burocracia ni de intereses ocultos.





