El Día de Reyes es una tradición viva en Dajabón: familias que se reúnen, niños que esperan sus regalos, vecinos que comparten el roscón y procesiones que recuerdan la llegada de los Magos. Es una celebración que une y reafirma nuestra identidad.
Por eso sorprende el silencio de los dirigentes políticos este año. Ningún comunicado, acto oficial ni gesto de reconocimiento acompañó la fecha. En un contexto donde los líderes suelen aprovechar estas celebraciones para acercarse a la comunidad, la ausencia resulta evidente.
Las razones pueden ser muchas: prioridades administrativas, debates nacionales o simple falta de interés por lo cultural. Pero lo cierto es que la tradición no depende de ellos. El Día de Reyes sigue siendo fuerte porque lo sostienen las familias, los vecinos y la fe compartida.
El silencio político deja un vacío simbólico, pero también una lección: la cultura se mantiene viva desde abajo. Los dirigentes podrán callar, pero en Dajabón los Reyes Magos siempre llegan, porque la comunidad no olvida lo que la une.





