Santiago Riverón: el alcalde que engañó a Dajabón
La impotencia ciudadana crece cada día. Santiago Riverón, alcalde de Dajabón, llegó prometiendo soluciones y lo único que ha dejado son problemas sin resolver. Sectores enteros siguen sin iluminación, el cementerio municipal está abandonado y convertido en refugio de delincuentes para vender droga y fumar, y las obras que inicia nunca las termina. Ese es el síndico que engañó a Dajabón.
El llamado “mercado de la verdura” es la prueba más clara del desastre: cada vez que llueve, al no tener una buena nivelación en los desagües, se inunda como si fuera el mismo río Masacre. Los baños son una vergüenza y, para colmo, 24 millones de pesos se fueron en esa obra que hoy es símbolo de improvisación y engaño.
Riverón se muestra alterado por las aspiraciones de otros, como si la democracia fuera un privilegio suyo. Olvida que él mismo llegó al poder con apoyos que ahora descalifica, incluso del propio Mukai, a quien hoy parece temer. ¿Será que el miedo lo consume porque la “teta” del poder ya no produce como antes?
Ciudadanos de Dajabón, Riverón está como el haitiano cogido en el río: ¿sabrá seguir nadando o necesitará más buzos para salvarlo? Lo cierto es que llegó para dar soluciones, pero lo único que ha dejado es impotencia, frustración y una gestión fracasada.





